El mercado de acciones español ha empezado el año irregular y con serias dudas. Tras el fuerte descenso del 15% del año pasado, el Ibex 35 no acaba de despegar al ritmo que esperaban los expertos en este arranque de 2021. Los inversores dudan con un ojo puesto en la evolución del covid-19 y su impacto en la economía mundial y con el otro en la retribución al accionista, que ha sufrido un fuerte retroceso.
En el mercado inmobiliario, el azote de la pandemia persiste en plena tercera ola. Son muchos los grandes factores que influyen en las grandes cifras del sector: la pérdida de poder adquisitivo de las familias tras un 2020 que se llevó el 11% del PIB nacional, la caída de la demanda en el mercado del alquiler por las restricciones impuestas por el coronavirus y el retroceso creciente de la venta de viviendas, que se desplomó un 17,7% en 2020, según el INE.
En ese escenario cargado de incertidumbre, ¿es más rentable invertir en bolsa o en
vivienda? La respuesta no es unidireccional. En principio, ambos mercados son atractivos en un escenario de tipos de interés negativos en Europa. Pero acertar con la elección implica elegir muy bien, porque es más necesario que nunca seleccionar activos de máxima calidad y rentabilidades lo más blindadas posible.
En este último punto, y al menos a corto y medio plazo, la inversión en vivienda parte con cierta ventaja. Según datos de idealista, la rentabilidad bruta de la compra de una vivienda para su posterior alquiler subió hasta el 7,5% el año pasado, una décima más respecto a 2019. Por lo tanto, los rendimientos han resistido bien la dura presión impuesta por el estallido del virus desde marzo de 2020.
En el lado de la bolsa, sólo nueve valores del Ibex 35 superaron en 2020 el rendimiento medio de las compras de vivienda para alquilar, incluida la rentabilidad por dividendo. La retribución a los accionistas, que permite a los inversores invertir con red en un entorno de máxima incertidumbre como el actual, ha recibido una gran sacudida por la irrupción del coronavirus.





